Bogotá (EFE).- Colombia y Ecuador, dos grandes socios comerciales, entraron este jueves en una inusitada y dañina guerra comercial con la imposición mutua de aranceles motivada no por diferencias económicas sino por la lucha contra el narcotráfico, según el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa.
El anuncio del miércoles de los aranceles ecuatorianos del 30 % causó sorpresa en Colombia, no solo por lo repentino sino porque es la primera vez que se usa un argumento distinto al comercial, en este caso la seguridad fronteriza y el narcotráfico, para imponer tarifas aduaneras, una medida que comenzó hace un año el presidente estadounidense, Donald Trump.
«El ejemplo cunde; antes se resolvían los temas a través de los canales diplomáticos, a través del diálogo, la concertación, los acuerdos, y ahora, desde hace un año, lo que se impone es la ley de la selva, la ley de la fuerza», dijo a EFE el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz Molina.
En sentido, el Gobierno colombiano, por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores, hizo «un contundente llamado al Gobierno del Ecuador a desistir de la referida medida, y a prevenir así los impactos nocivos sobre nuestros pueblos».
Una relación de cooperación
Al mismo tiempo expresó su «plena disposición para abordar esta situación a través de un diálogo bilateral y constructivo que dé lugar a una resolución amistosa».
Sin embargo, antes de que se abrieran los canales diplomáticos, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia anunció una medida de reciprocidad con la cual impondrá también un arancel del 30 % a la importación de 20 productos provenientes de Ecuador que no detalló.
